miércoles, 11 de agosto de 2010

Ascensión al Mont Blanc de Ando Olivares

EXPEDICIÓN AL MONT BLANC.

Un grupo de socios de Ando ha realizado en los primeros días de Julio de 2010 un viaje a los Alpes Franceses de 9 días de duración, con el objetivo de alcanzar la cima del macizo del Mont Blanc (4.810 mt de altitud), considerada como techo de Europa occidental y cuna del alpinismo mundial.

La expedición ha contado con 8 componentes, 4 de ellos de Olivares, 1 de Albaida del Alj., 1 de Salteras y 2 de Zarautz (Guipúzcoa), que establecieron su base en la histórica y conocida ciudad de Chamonix a 1030mts de altitud. Desde ella, se han llevado a cabo las actividades de aclimatación, preparación y ascenso a la cima del Mont Blanc.

La aclimatación y preparación fueron realizadas durante los primeros días, con distintas actividades entre las que debemos destacar, la imponente subida a L’Aguille du Midi a 3842 mts donde pasamos el día preparando nuestros cuerpos y organismos contra el mal de altura y la estancia en la Mer de Glace, glaciar helado, donde ensayamos las cordadas y trabajamos el uso de crampones, piolets y superación de pequeñas grietas.

El ascenso a la prestigiosa cima del Mont Blanc comenzó el Martes 6 por la mañana y la estructuramos en tres etapas, pasando dos noches en distintos refugios.

El martes 6 subimos desde Chamonix hasta el refugio de Tête-Rousse 3167mts, donde dormiríamos esa noche. Era el día de menor esfuerzo ya que una parte de la subida la realizábamos en el abarrotado tren cremallera, aún así, hicieron aparición los primeros y continuados repechos y atravesamos pequeños neveros.

El miércoles 7, salimos temprano de Tête-Rousse encandilados por las chicas que regentaban aquel generoso refugio y con nuestro próximo destino, el refugio de Goûter, siempre a la vista, encaramado en lo alto de una auténtica pared de piedras y rocas donde nos esperaban los tramos más difíciles y más peligrosos de la expedición. Con esfuerzo y un espléndido trabajo en equipo logramos pasar la “bolera” y superar una peligrosa vía ferrata en la parte final del recorrido, antes de llegar al mezquino refugio de Goûter 3817 donde pasaríamos las horas previas al ataque final a la cima, intentando comer, “Cagar” y dormir mientras España entera estaba pendiente de la semifinal con Alemania.

La última etapa comenzó muy temprano en la madrugada del Jueves 8 y se presentaba como la más larga y dura de todas, ya que había que conquistar la cima y bajar hasta Chamonix en un solo día. El reloj tocó a la una de la madrugada y el bullicio de mosquetones y crampones rompía un silencio producto de la tensión y el respeto a la cumbre. Después de un desayuno por imperativo legal nos pusimos en marcha, encordados y bien pertrechados contra el frío detrás de una larga procesión de frontales camino del Dôme du Goûter 4304mts donde habíamos marcado nuestra primera meta. Posteriormente nos dirigimos en dirección al refugio de Vallot 4362 mts que marcaba el ecuador entre Goûter y la cima, allí nos amaneció y el frío comenzó a arreciar. Tras una pequeña parada donde contemplamos un asombroso amanecer reiniciamos la ascensión y nos adentramos en la célebre arista de Bosse que nos anunciaba la cercanía de la cumbre y nos instaba a tomar precauciones hasta que poder pisar lo más alto de todo, una cumbre alargada y cómoda que permitió nuestros abrazos y dar rienda a nuestras emociones, lo que desde allí se presenciaba era indescriptible (Mont Blanc 4810 mts).

Después de sollozos y realizarnos fotos con la bandera de Olivares, la cual no la proporciono el Ayuntamiento de Olivares que siempre colabora con nuestra asociación ANDO, iniciamos una larga bajada hacia Chamonix que tuvo su mayor complejidad en el tramo de descenso entre Goûter y Tête-Rousse y que se prolongó hasta las 6 de la tarde, cuando ya pudimos coger los remontes mecánicos y medios de transportes que nos llevaron hasta nuestra casa en Chamonix: L’ Alpenrosse, allí pudimos volver a ver a nuestras servidoras asiáticas, quitarnos las botas, ducharnos, curarnos las heridas, beber cervezas, comer pizzas y preparar una cena en Chamonix para festejar nuestra memorable hazaña.

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